Es una enfermedad inflamatoria de la piel, generalmente de curso crónico y recurrente, que produce lesiones escamosas engrosadas e inflamadas, con una amplia variabilidad clínica y evolutiva. No es contagiosa, aunque sí puede tener un componente genético, con una mayor probabilidad para el sexo masculino.

Existen varias formas de psoriasis, siendo la más habitual la psoriasis vulgar o en placas. Sin embargo existen otras formas como la psoriasis en gotas, psoriasis invertida, psoriasis ungueal, psoriasis pustulosa, psoriasis eritrodérmica y artrítis psoriásica.

Puede afectar a cualquier parte de la piel, frecuentemente a las zonas de codos, rodillas, cuero cabelludo, uñas, abdomen, espalda y plantas de las manos o los pies.

Afecta al 1,5-3% de la población mundial y suele aparecer entre los 15 y 35 años, aunque también puede afectar a niños y personas mayores.

Existe una predisposición genética para padecerla, conociéndose que un tercio de los afectados tiene familiares directos con psoriasis.

La psoriasis comienza en el sistema inmunitario, principalmente con un tipo de células blancas presentes en la sangre llamadas linfocitos T. Los linfocitos T ayudan a proteger el cuerpo contra infecciones y enfermedades. En la psoriasis, los linfocitos T se activan indebidamente, causando la activación de otras respuestas inmunitarias. Esto produce hinchazón y el rápido reemplazo celular en la piel.

Existen multiples factores que influyen en el inicio y en el curso de la enfermedad:

* Predisposición genética.

* Periodos de estrés.

* Influencia estacional: mejoría en verano y empeoramiento en primavera y otoño.

* Consumo de alcohol y tabaco: puede provocar o aumentar un brote.

* Medicamentos: muchos fármacos pueden ocasionar un empeoramiento y sus efectos aparecer semanas o meses depués de iniciar su toma. Entre estos tenemos el litio, algunos antiinflamatorios, antihipertensivos y antipalúdicos o medicamentos que contengan yodo. La retirada de corticoides también puede influir.

La psoriasis suele comenzar como una o más pequeñas placas que se tornan muy escamosas. Es posible que se formen pequeñas protuberancias alrededor del área afectada. A pesar de que las primeras placas pueden desaparecer por sí solas, enseguida pueden formarse otras. Algunas placas pueden tener siempre el tamaño de la uña del dedo meñique, pero otras pueden extenderse hasta cubrir grandes superficies del cuerpo, adoptando una forma de anillo o espiral.

Si bien la psoriasis no puede ser curada, un tratamiento adecuado puede mejorarla mucho y hacerle entrar en remisión en ocasiones por un tiempo prolongado. El tratamiento debe ser individualizado dependiendo de su estado general, edad, y la severidad o duración de la psoriasis. Se pueden requerir varios tratamientos y visitas para llegar a controlar la psoriasis. Los tratamientos pueden incluir tratamientos tópicos, orales y/o inyectables.

Los agentes inmunomoduladores (biológicos) están teniendo cada vez más importancia como alternativa para el tratamiento de la psoriasis moderada a grave (Humira® y Enbrel®)

Usted puede ampliar la información con las actualizaciones realizadas por:

– Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) en el 2011. http://www.osakidetza.euskadi.eus/contenidos/informacion/cevime_infac/es_cevime/adjuntos/INFAC_v19_n3.pdf

– Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) en 2013. http://sescam.castillalamancha.es/sites/sescam.castillalamancha.es/files/documentos/farmacia/psoriasis.pdf

Fecha de actualización: 25 Septiembre 2015

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