Enfermedades reumatológicas

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Consejos para los pacientes

Las enfermedades reumatológicas son aquellas dolencias que afectan a las distintas estructuras del aparato locomotor, es decir, articulaciones, huesos, ligamentos y músculos, y que no se producen como consecuencia de un golpe o traumatismo. La característica principal de la mayoría de ellas es la aparición de dolor en dichas localizaciones. Pueden aparecer de forma aguda, aunque muchas de ellas son enfermedades crónicas.

Las principales las enfermedades reumatológicas son la artritis reumatoide, la espondiloartritis y la artritis psoriásica .

Las enfermedades reumatológicas pueden afectar a cualquier persona sin distinción de género, raza, grupo étnico, o edad, y aunque en general se piensa que las enfermedades reumáticas afectan solamente a personas mayores, la realidad es que son muchos los niños y personas jóvenes afectados por alguna de ellas.

Por otro lado, algunas enfermedades reumáticas son más frecuentes en determinadas poblaciones, así:

-El 70% de las personas que padecen artritis reumatoide son mujeres.
-La espondiloartritis es más frecuente en los hombres.
-La artritis reumatoide juvenil aparece entre los 6 meses y los 16 años.

Aunque la etiología es desconocida, la causa parece ser multifactorial, incluyendo los siguientes factores:

-Inmunológicos: cada vez es más conocida la asociación entre alteraciones inmunológicas y enfermedades reumáticas.
-Genéticos
-Ambientales

Los síntomas son variados, dependiendo de la enfermedad, y cada persona lo sufre de una forma diferente. Los principales son:-Inflamación en una o más articulaciones.

-Rigidez alrededor de las articulaciones que dura por lo menos una hora y ocurre temprano en la mañana.
-Dolor constante o recurrente, y/o sensibilidad en una o varias articulaciones.
-Dificultad para utilizar o mover con normalidad una o varias articulaciones.
-Calor y enrojecimiento o inflamación de la piel alrededor de la articulación afectada.
-Fatiga, cansancio, sensación de debilidad y falta de vitalidad generalizada, tanto física como intelectual.
-Homigueo y sensación de quemazón alrededor de la articulación afectada.

En la actualidad disponemos de tratamientos muy eficaces capaces de proporcionar un buena calidad de vida a los pacientes. No obstante, todavía no disponemos de tratamientos curativos.

El tratamiento tiene como objetivo aliviar los síntomas y enlentecer la progresión de la enfermedad. Se utiliza una variedad de medicamentos para tratar la artritis y las enfermedades relacionadas. El tipo de fármaco depende de la enfermedad y del paciente. Los medicamentos que se utilizan para tratar la mayoría de estas enfermedades no curan pero sí limitan o disminuyen los síntomas. Una excepción es la artritis infecciosa, que se puede curar si se utilizan los medicamentos adecuados.

El tratamiento de las artropatías se basa en la utilización de medicamentos con efectos diferentes sobre la enfermedad: los tratamientos sintomáticos, que son útiles para aliviar el dolor y la inflamación a corto plazo, pero que no sirven para modificar la evolución de la enfermedad, y los fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) que tienen un efecto más profundo sobre los mecanismos de la enfermedad

1. Entre los tratamientos sintomáticos encontramos:

a. Antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y analgésicos: estos fármacos actúan rápidamente sobre el dolor, pero no frenan la enfermedad. De ahí que no deban constituir por sí solos el tratamiento completo de un paciente.

b. Corticoides: son muy rápidos y eficaces para controlar los brotes de la enfermedad y suelen usarse coo complemento de otros tratamientos a dosis bajas. Además, dado su rápido efecto se usan como tratamiento “puente” hasta que los FAME, de acción lenta, empiezan a actuar. Sus efectos secundarios como el aumento de peso, cataratas, aumento de los niveles de glucosa en sangre y osteoporosis se relacionan con su uso prolongado y a dosis altas.

2. El otro grupo de medicamentos es el de los FAME y son la base fundamental de la terapia de patologías como la artritis reumatoide y la espondiloartritis. No sirven para tratar el dolor en un momento determinado, sino que actúan frenando los mecanismos inmunológicos que dan lugar a la enfermedad y a sus consecuencias de inflamación y destrucción de articulaciones. Un inicio precoz con un FAME es esencial. De forma general podemos distinguir dos grupos de FAME:

a. Los tradicionales: suelen asociarse a los antiinflamatorios y corticoides al inicio del tratamiento. Los más FAME más comúnmente utilizados son: hidroxicloroquinina, sulfasalazina, metotrexato y leflunomida. Menos frecuentes son: azatioprina, D-penicilamina, sales de oro, minociclina y ciclosporina. El tratamiento inicial (primer escalón) recomendado en todos los pacientes que no hayan sido tratados anteriormente con un FAME es el metotrexato.

b. Los agentes biológicos: son una nueva familia de medicamentos que bloquean rutas o vías específicas que el sistema inmunitario utiliza en la inflamación. Han demostrado una gran eficacia en pacientes que no responden a los FAME tradicionales. Se administran por vía intravenosa o subcutánea. Entre ellos se encuentran: infliximab, adalimumab, etanercept, golimumab, anakinra, tocilizumab, rituximab, abatacept….

Algunas enfermedades reumatológicas pueden causar síntomas en otros órganos y sistemas como la piel (color azulado, manchas, heridas…), los riñones (sangre en la orina…), los ojos (disminución de la visión, dolor…), los pulmones o el corazón (dolor en el pecho, sensación de falta de aire…).

Fecha de actualización: 22 Febrero 2016

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