Artritis reumatoide

Es una enfermedad crónica autoinmune que produce inflamación de las articulaciones y tejidos circundantes. También puede afectar a otros órganos.

Se desconocen las causas exactas de la artritis reumatoide aunque los factores que podrían estar directamente relacionados son: los genes, el medioambiente y las hormonas.

Los síntomas iniciales pueden ser: dolor articular leve, rigidez y fatiga.

Los síntomas articulares se caracterizan por:

-La rigidez matutina, que puede durar alrededor de una hora.
-El dolor articular a menudo se siente en la misma articulación en ambos lados del cuerpo.
-Con el tiempo, las articulaciones pueden entumecerse y perder movilidad.

La artritis reumatoide se puede presentar a cualquier edad, pero es más común en mujeres de mediana edad.

No hay un examen que pueda determinar con seguridad si usted tiene o no artritis reumatoide. Existen algunas pruebas de laboratorio que con frecuencia están alteradas en los pacientes que la padecen como son: factor reumatoide y los anticuerpos antipéptidos cíclicos citrulados (anticuerpos anti-PCC).

La artritis reumatoide generalmente requiere tratamiento crónico que incluye medicamentos, fisioterapia, ejercicio, educación y posiblemente cirugía. El tratamiento precoz, agresivo y oportuno para este tipo de artritis puede retardar la destrucción de la articulación.

VER TRATAMIENTO GENERAL Los medicamentos más utilizados son:

-Analgésicos: para el tratamiento del dolor.
-Analgésicos locales: las cremas o los ungüentos para aliviar el dolor a nivel local.
-Antiinflamatorios no esteroideos: incluyen medicamentos para el dolor y la inflamación.
-Medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad: actúan a nivel del sistema inmunitario modulando su acción.
-Modificadores de la respuesta biológica: ésta es una nueva familia de medicamentos (en ocasiones llamados “biológicos”), que bloquean vías específicas que el sistema inmunitario utiliza en la inflamación.
-Corticosteroides: reducen la hinchazón y disminuyen la acción del sistema inmunitario.
-Otros como la hidroxicloroquina que generalmente se usa en combinación con el metotrexato.

La enfermedad puede controlarse siguiendo el tratamiento indicado para cada paciente. En caso de no cumplirse estas recomendaciones o que la enfermedad pueda agravarse de forma espontánea, se pueden afectar otros órganos. Las complicaciones más frecuentes pueden ser: oculares, renales, afectación del tejido pulmonar y cardíaco, de los vasos sanguíneos y lesiones a nivel de la columna vertebral.

Fecha de actualización: 25 Septiembre 2015

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