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Enfermedad inflamatoria intestinal y dieta

Tanto la enfermedad de Crohn como la colitis ulcerosa son enfermedades que afectan al tubo digestivo. Es lógico deducir que si usted padece alguna de estas enfermedades pueda presentar con relativa frecuencia deficiencias nutricionales.

Las causas más frecuentes por las que se produce esta desnutrición son:

  • Disminución de la ingesta de alimentos por pérdida de apetito o miedo a comer por la aparición de síntomas.
  • Problemas de asimilación de los alimentos en el intestino en los casos con enfermedad de Crohn en los que se ha extirpado una parte importante del intestino delgado.

Las carencias vitamínicas dependerán de la zona de intestino afectada, por lo que muchas pueden verse afectadas. Cuando se trata del íleon terminal (parte final del intestino delgado) la vitamina B12 se ve muy disminuida, lo que puede contribuir a la aparición de anemia. La vitamina D se absorbe en el intestino delgado, por lo que si éste está afectado, la vitamina D también lo estará. Además, la vitamina D se encarga de regular el calcio, por esto, una carencia de vitamina D puede contribuir a la aparición de osteoporosis. La falta de ácido fólico puede ser responsable de anemia.

  • Pérdidas proteicas y de otros elementos a través del tubo digestivo. La inflamación y la aparición de úlceras en la mucosa del intestino delgado y del colon provoca que se pierda por las heces sustancias como las proteínas, hierro y sales minerales. El hierro se pierde frecuentemente a través del intestino ulcerado o inflamado, o por un aporte insuficiente mediante la dieta. Generalmente y ante déficits severos lo mejor es tomar un suplemento vitamínico (consulte a su especialista).

Los corticoides también pueden producir pérdidas de proteínas y calcio.

  • Aumento del consumo de energía. La inflamación es un proceso que consume gran cantidad de energía y por lo tanto, durante las fases activas de la enfermedad puede resultar que la cantidad de calorías de la dieta sean insuficientes.

Recomendaciones generales:

  • Evite las comidas abundantes, distribuya los alimentos diarios en 5 ó 6 tomas, procurando comer pequeñas cantidades.
  • Si usted no encuentra relación entre un alimento y los síntomas digestivos, no es necesario eliminarlo de la dieta.  La tolerancia a los alimentos puede ser distinta según se encuentre o no en «fase de brote».
  • La dieta deber ser individualizada según la tolerancia de cada paciente.  Cuando introduzca un alimento nuevo hágalo con otros que ya sabe que le sientan bien.  Así podrá ir viendo cuáles son los que tolera y cuáles son los que no tolera.
  • Cuando un alimento sienta mal las molestias suelen aparecer después de 6 horas.  Si las molestias aparecen al día siguiente es poco probable que sean debidas a dicho alimento.
  • Los síntomas producidos por un alimento dependen de la cantidad del mismo.  Empiece con cantidades pequeñas.
  • Debe de masticar bien, comer con calma y repose después de las comidas.
  • La dieta debe de ser amplia, equilibrada y muy variada.  Cuando se encuentre bien procure no comer aquello que sabe que le sienta mal.
  • La tabla de alimentos que aparece más abajo está basada en los efectos que producen dichos alimentos en la mayoría de los pacientes y sirve como orientación, pero usted debería guiarse por las normas antes descritas.
Alimentos frescos y congelados Alimentos que suelen tolerarse bien Alimentos que debe probar tolerancia Alimentos que no suelen tolerarse bien
Verduras Espárragos, boniatos, endivias Ensalada, verduras frescas, acelgas, repollo, ajo, alcachofa, apio, berenjenas, espinacas, judías verdes, pepino, remolacha, tomate, zanahoria, champiñón, setas Cebolla, coles, coliflor, pimientos, puerros, rábanos
Legumbres Patatas cocidas Guisantes, lentejas, habas, garbanzos, habichuelas, judías, patatas fritas
Farináceos Arroz, pastas Pan integral, galletas Centeno, pan muy fresco
Frutas Manzanas, carne de membrillo, plátano.  Mermeladas de manzana, pera, plátano, limón, zanahoria Piña, aceitunas, chirimoya, fresa, pera, dátil, uva, sandía, naranja Albaricoque, melocotón, ciruelas, cerezas, higos, melón
Frutos secos Almendras, avellanas Cacahuetes, coco
Huevos,
leche y
derivados
Leche desnatada, queso poco graso, requesón, yogurt.  Huevos pasados por agua o revueltos.  Tortilla Leche entera, queso graso, huevos duros o fritos, manteca, mantequilla
Pescados y Mariscos Besugo, bonito, gallo, lenguado, merluza, mero, rape, salmonete, a la plancha, a la romana o al horno Bacalao, truchas, gambas.  Sopa de almejas, maricos o pescados Pescado azul frito o en aceite
Carnes rojas(1) Vaca o ternera, lengua, corazón Jamón serrano o cocido Tocino, carnes grasas (cerdo, cordero, pato) y fritas. Embutidos, sesos, callos, pollo frito
Postres Dulces con poca grasa, merengue, azúcar, miel, caramelos Bizcochos con poca grasa, flan casero Dulces con nata o crema, churros, mantecados, helados
Bebidas Manzanilla, tila, zumos de naranja y manzana Cerveza, vino tinto, sidra, anís, té.  Zumo de pera, piña, uva, limón y naranja Vino blanco, coñac, zumo de melocotón y albaricoque, café, chocolate, cacao
Condimentos Sal, perejil, laurel, albahaca, tomillo, poco ajo Nuez moscada, curry Pimienta, pimentón, guindilla, mostaza
Salsas Mayonesa, aceites, salsas picantes

Dieta en las distintas fases de la enfermedad:

1. FASE DE REMISIÓN:

La mejor garantía para cubrir todas las necesidades del organismo es una dieta equilibrada y variada, garantizando así un estado óptimo ante la aparición de problemas relacionados con la enfermedad.

2. FASE DE BROTE LEVE:

La dieta deberá estar lo más exenta posible de fibra insoluble. Deben controlarse las grasas transformadas como las de la bollería, pastelería, comidas precocinadas, etc. Los alimentos aconsejados son:

  • Lácteos: leche especial sin lactosa, leche de soja, yogurt natural, queso semi-curado o poco graso con moderación.
  • Carnes: poco grasa como la ternera, el pollo (siempre sin piel), conejo, pechuga de pavo. Se aconseja quitar toda la grasa visible de las piezas de carne antes de cocinarlas.
  • Pescados: pescado blanco magro (merluza, bacalao fresco, gallo, lenguado, etc.), marisco (en cantidades moderadas).
  • Huevos: tortilla de una yema y dos o tres claras con un poco de aceite, huevo duro.
  • Embutido: jamón cocido, jamón serrano desgrasado, pechuga de pavo cocida.
  • Pan: tostadas al horno o biscotes, galletas tipo maría, pan tostado y pan de molde no integral.
  • Cereales: sémola de arroz, tapioca, arroz, pasta de sopa, espagueti muy cocidos, cereales para adulto sin leche, cereales de desayuno sin azúcar ni fibra.
  • Patatas.
  • Fruta: manzana al horno, manzana hervida con canela, membrillo, jalea de frutas, melocotón en almíbar, plátano muy maduro, pera hervida o al horno o en almíbar, zumos caseros colados.
  • Dulces: membrillo, mermelada en poca cantidad.
  • Grasas: aceite de oliva, mantequilla cruda en poca cantidad.
  • Bebidas: agua natural, caldo vegetal, agua de arroz y zanahoria, infusiones, café descafeinado muy suave.
  • Condimentos: sal
  • Modos de cocinado: preparaciones poco grasas: hervidos, papillote, plancha, horno, grill, parrilla. Evitar la formación de costra quemada.

3. FASE DE BROTE SEVERO

El aporte de lactosa debe ser muy bajo, los alimentos sin fibra, excepto los aconsejados y evitar las grasas transformadas de la bollería, pastelería y alimentos precocinados. Los alimentos aconsejados son los siguientes:

  • Lácteos: leche especial sin lactosa, leche de almendras, avena o soja.
  • Carnes: ternera, pollo (sin piel), conejo, pechuga de pavo
  • Pescados: pescado blanco magro (merluza, bacalao fresco, gallo, lenguado…).
  • Huevos: tortilla de una yema y dos o tres claras con un poco de aceite, huevo duro.
  • Embutido: jamón cocido, jamón serrano desgrasado, pechuga de pavo cocida.
  • Pan: tostadas al horno, biscotes, galletas tipo maría.
  • Sémola de arroz, tapioca, arroz, pasta de sopa, espaguetis muy cocidos, cereales para adultos sin leche.
  • Patatas
  • Frutas: manzana al horno, manzana rallada, manzana hervida con canela, membrillo, jalea de frutas, melocotón en almíbar, plátano muy maduro, pera al horno, hervida o en almibar.
  • Dulces: membrillo, mermelada en cantidad moderada.
  • Grasas: aceite de oliva, mantequilla en poca cantidad.
  • Bebidas: agua natural, caldo vegetal, agua de arroz y zanahoria, infusiones suaves.
  • Condimento: sal.
  • Modos de cocinado muy simples y poco grasas: hervidos y papillote

Ante cualquier duda consulte con su médico o farmacéutico.

Entrada de elaboración propia.

Fuentes consultadas:

  • Dieta para pacientes con Enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn. Guía Fisterra actualizada en 2009.
  • Recomendaciones para pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal Información conjunta GETECCU / ACCU. Publicación nº 1 año 2002. Nutrición, dieta y EII. E. Cabré Gelada

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